30 de abril de 2009

LA CULTURA COMO MEDIO LATENTE EN EL ARTE Y EL DISEÑO DE AMÉRICA LATINA

Ensayo para Jaime Alejandro Rodriguez
Seminario: Narrativas digitales
Maestría en Diseño y Creación Interactiva

EL CONTEXTO GLOBAL Y LOCAL

Problematizar el diseño en América Latina desde sí mismo y para sí, o entrar a realizar un análisis del diseño por el diseño mismo sería insuficiente. Problematizarlo a la luz de la pregunta por la cultura sería un posible camino, ¿qué le aporta la imagen del diseño a la cultura y que de cultural tiene el diseño?. Se tendría que preguntar por algo que aún no está resuelto, y es la función que cumple la imagen en el diseño cuando es generada o creada desde un contexto particularmente propio proyectada hacia un contexto globalizante y hacia la construcción de una “metacultura global” . La imagen es generada a la luz y en respuesta a un movimiento globalizante que nos lleva a problematizar sociedades, culturas y ciudades que están en constante crecimiento, y a generar la pregunta por la construcción de esa cultura global que va más allá de los cánones impuestos por los sectores hegemónicos, y en donde aquellas culturas subalternas que han sido relegadas en algunos casos, exotizadas en otros, deberían aportar en la construcción de la misma; en palabras de Gerardo Mosquera “La cuestión sería hacer la contemporaneidad desde una pluralidad de experiencias, que actuarían transformando la cultura global. No me refiero sólo a procesos de hibridación, resignificación y sincretismo, sino a orientaciones e invenciones de la metacultura global desde posiciones subalternas. El punto clave reside en quién ejerce la decisión cultural, y en beneficio de quién es tomada —no sólo en el plano etnocultural, sino también en cuanto al género y a las clases y grupos sociales —. Una agenda utópica sería pensar en una metacultura reconstruida desde la más vasta pluralidad de perspectivas” . Propuesta esta que hace que el sentido y la pregunta por la imagen en el diseño en un contexto global tome más relevancia, en la búsqueda de sobrepasar algunas ideas y posiciones que sitúan a América Latina como cultura antropofágica de modelos propuestos en otras latitudes como Europa o Norteamérica, y que la llevarían a posicionarse dentro del sistema de globalización como cultura que posee movimientos propios internos y desde los cuales se proponen en palabras de Gerardo Mosquera nuevas “orientaciones y proposiciones que seguir desde una cultura subalterna”. (Manifiesto antropófago) http://www.e-fagia.org/disfagiamagArtAntro.html

Este contexto nos lleva necesariamente a iniciar este análisis a partir de la relación entre lo local y lo global, de la marcada influencia y dependencia de códigos impuestos por políticas con carácter hegemónico, de la búsqueda continua a la pregunta pensar local y actuar global, o pensar global y actuar local desde prácticas creativas como el diseño y el arte, y de la incesante necesidad que tiene los nuevos diseñadores o artistas de entrar al mercado, lo que denominaría Luis Camntizer “el acceso a la corriente principal”, y las consecuencias de la exotización de las prácticas nombradas anteriormente el diseño, el arte y la cultura. Todos estos pre-supuestos tienen como finalidad introducirnos en lo que sucede actualmente dentro de los sistemas del diseño y del arte, y acercarnos a lo que representa la imagen generada por culturas subordinadas o subalternas en un contexto globalizante. (sobre la corriente principal)

Es necesario también entrar a analizar las nociones existentes respecto a la cultura, de las concepciones sobre lo culto y lo popular, sobre la hibridación cultural después del proceso de colonización y los fenómenos de migración, consecuencia de ello los fenómenos diaspóricos. Todo este entramado de nociones, genera relaciones que pretendemos hacerlas visibles a partir del supuesto que el diseño y el arte son la principal forma de expresión en que se manifiesta la cultura, para comprender lo que sucede con la imagen desde una posición de multiculturalidad en América Latina, que está en íntima relación con la concepción de cultura que asumimos, y su relación con un orden político económico internacional. Pero es precisamente esta multiplicidad de posiciones la que se manifiesta en imagen y resulta ser nuestra principal fortaleza cultural.

VISIÓN PANORÁMICA

Los movimientos económico, político, social y cultural a nivel mundial, traen consigo la creación de nuevas estrategias y aplicación de políticas que en la mayoría de los casos están dadas por centros de poder, o centros hegemónicos que tienen por objetivo, entre otros, la homogeneización cultural y la universalización de la cultura, en búsqueda de su “prolongación, legitimación y dominación” . Estas políticas se manifiestan, por ejemplo, en la mercantilización de productos que se produce en contextos específicos, y que se han generado en sociedades subalternas o en vías de desarrollo, es decir, América Latina, esto va de la mano del modelo económico imperante. Esta es una parte del sistema, al cual se ven abocados diseñadores y artistas creadores de estas latitudes. Para entrar en el sistema imperante, estos realizan imágenes a través de las cuales se representa la cultura en un tipo de cultismo que si bien muestra una cara de esta, no es realmente lo más relevante de la cultura misma; pues existen otros valores que subyacen y que las hacen mas significativas dentro de la sociedad en la cual han sido creadas, es por esto que no existe una relación directamente proporcional entre lo que los diseñadores y artistas presentan como cultura en sus productos y lo significativo que pueden llegar a ser para los diferentes grupos sociales que viven en esta cultura, sería interesante aquí analizar mas de fondo lo que sucede con la etnografía urbana como herramienta o método investigativo en el diseño y el arte.
Otros valores se mueven dentro del circuito o mercado, que la mayoría de las veces son acercamientos de tipo formalista, los productos y los procesos del diseño y el arte son valorados a partir de fórmulas que se imponen y se configuran desde el exterior, y son valores que se expanden y cobijan a todo lo producido en culturas subordinadas, sobre esto nos dice Camntizer “lo que merece nuestra atención son los elementos comunes a la experiencia de todos: por ejemplo, el colonialismo como una fuerza que afecta tanto las colonias internas como externas; los valores difundidos por instituciones educativas que separan a los pueblos de sus identidades; la fetichización en el mercado del éxito individual por encima de la edificación de la cultura. Estos son hechos sustanciales. Es a través de estos elementos que el mercado se convierte en herramienta para la homogeneización, y la "corriente principal" resulta ser un eufemismo para sus actos” . Finalmente el principal objetivo se convierte en entrar en el circuito del mercado internacional, o en el denominado, “acceso a la corriente principal” en el caso del arte, sobre lo anterior dice Camnitzer: ”… esto ha traído consecuencias menos positivas, cuando estas premisas analíticas son llevadas al extremo: se sacó la conclusión de que el arte debía ser percibido en términos formales, y que esos términos - tal como los matemáticos- debían ser homogenizados para formar un estilo "internacional". De hecho, el concepto de un estilo "internacional" es algo que puede ser visto como instrumento para hegemonía política y expansionismo cultural” .


ENTRE LO CULTURAL Y LO ARTÍSTICO ALGUNAS NOCIONES

Una de las concepciones que subyacen a partir del siglo XVIII y que nace con el poderío de Francia e Inglaterra como potencias mundiales en esta época, es aquella en donde la cultura es considerada como “la alta cultura”; de la mano de la ilustración, se pensaba que aquellas personas que tenían acceso a cierto tipo de conocimiento, que fueran letradas, eran las únicas poseedoras de la cultura, a diferencia de la baja cultura o cultura popular en donde el pueblo, no disfrutaba los privilegios de acceder a dicha educación, los poco letrados no la poseían, en palabras de Santiago Castro “Las formas propiamente letradas o como diría Weber Racionalizadas de la cultura (codificación musical, arte secularizado, literatura, filosofía, historiografía), son más elevadas desde el punto de vista fenomenológico, puesto que a través de ellas el hombre pude volver sobre sí mismo y reconocer su propia vocación espiritual. Los grupos humanos que no han logrado acceder a la reflexividad de la cultura alta permanecen anclados en la minoría de edad y se hallan necesitados de la iluminación proveniente de los letrados y particularmente de los filósofos” igualmente y como lo menciona el autor en el campo del diseño y las artes, al parecer sucede de la misma manera, al diseño sólo accede la élite, como en el pasado los reyes pertenecientes a la corte real, quienes podían pagar por un retrato en pintura o encargar una escultura a los principales artistas de esta época, en este caso ¿Quiénes acceden a grandes marcas corporativas?.

Un poco mas adelante en la historia, la cultura entra a ser parte de uno de los andamiajes más fuertes de la humanidad, la ciencia. Con la aparición de las ciencias humanas la cultura pasó a hacer objeto de estudio de algunas disciplinas como la antropología, la sociología, la etnografía. Pasamos a concebir la cultura como espacio de desarrollo humano y social que está sujeto a un territorio geográfico. Hoy materia prima principal en la creación de productos propios de un sitio o lugar. La cultura considerara como una serie de manifestaciones de un grupo social o una comunidad, como lo menciona Santiago Castro Filósofo e investigador del instituto de Estudios Sociales y culturales PENSAR de la Universidad Javeriana “…debe asentarse en las condiciones geográficas, las costumbres, la lengua y los modos de pensar características de un pueblo sobre el que se ejerce un gobierno” Y aquí el autor nos da pie para exponer la relación que comienza a darse entre cultura y poder, en donde la cultura se haya sujeta no solo a un grupo poblacional o a un estado, sino a otros elementos como la economía, y la política, en este caso el modelo económico capitalista, en donde los estados que mayores riquezas acumulen son consideradas potencias mundiales y se convierten en centro del poder, y aquellos otros harán parte de la llamada periferia. Todos estos cambios están amarrados al desarrollo histórico que ha ocurrido durante el siglo XX en el cual los hechos han transcurrido con gran rapidez, aparecen temas que si bien se tocan a nivel internacional, trazan y marcan políticas a nivel local. En estas últimas dos décadas se ha hablado del proceso de globalización, de la relación entre lo global y lo local, temas como la internacionalización de la economía, de los grandes procesos de desterritorialización, los tan nombrados fenómenos diaspóricos, y resultado de esto, las emanaciones multiculturales e interculturales. Hechos que suceden todos a la vez y que demandan necesariamente transformaciones en el pensamiento, y acciones que acontecen en el campo de diseño y el arte, como lo enfatiza Garcia Canclini “La cultura propia se formaría en relación a un territorio y se organizaría conceptual y prácticamente, gracias a la formación de colecciones de objetos, textos y rituales, con los que se afirmarían y reproducirían los signos que distinguen a cada grupo” , después de que las ciencias sociales asumen que existen diversas culturas, comienza una afanosa carrera por organizar aquellos vestigios que las mismas culturas han producido en la historia y en el mismo tiempo en que habitan. Proliferan los museos arqueológicos, los grandes coleccionistas de arte y una extraña valoración por lo que parece ser una suerte de cultismo por manifestaciones artísticas de grupos sociales que antes estaban en el olvido y que era necesario que entraran hacer parte del andamiaje historicista de las sociedades. Una vez más tanto en el diseño como en el arte, los elementos extraños de culturas como la africana, la indígena, los negros, los mismos grupos humanos migratorios sirven de tema para la consolidación formalista de estos y con esto la secularización de las culturas, bien lo menciona Jairo Montoya Licenciado en Filosofía y letras, profesor de la Facultad de Ciencias humanas de la Universidad Nacional sede Medellín “Frente a una estética restringida casi exclusivamente a las producciones del arte y cuyo espacio aparecía cada vez más difícil e inoperante de sostener, se trataba ahora de reivindicar una estética expandida que buscase no tanto la universalización del fenómeno artístico, cuanto la indagación por los diferentes estratos que componen el comportamiento estético; o en palabras de André Leroi Gourhan, que se propusiese “rescatar en toda la densidad de las percepciones cómo se constituye en el espacio y en el tiempo un(os) código(s) de emociones, asegurando al sujeto étnico lo más claro de su inserción afectiva en su sociedad” . Para comprender el cambio de pensamiento alrededor de la concepción sobre cultura podemos remitirnos a algunos objetos y obras erigidas en culturas como la africana y la cubana pero que fueron adquiridas como obras para museo.

Hoy día se considera que la cultura se amplía un poco más, para entrar a discutir ya no de una sola cultura unificadora de una nación, caso de América Latina, sino de una nación que está constituida por múltiples culturas que se traslapan y se interrelacionan enriqueciéndose o devastándose unas a otras. Se trata de que según el número de comunidades o grupos sociales existan, igual será el número de culturas que coexistan detrás de dichos grupos. En este caso la cultura está concebida como las maneras, o formas de hacer de una comunidad y en la que entran a jugar elementos importantísimos como lo gastronómico, las costumbres, los ritos y mitos, la lengua, sus manifestaciones artríticas; y todo esto entra a conjugar un entramado de relaciones internas entre los sujetos de la misma cultura y otros que están por fuera de la misma, y se convierten en elementos primordiales en la producción de diseños y objetos artísticos. Respecto a esto Jairo Montoya expone “Pero a lo mejor hablamos de memorias porque nuestra condición actual, nos pone, en primer lugar ante la experiencia de una individualidad fuertemente “fragmentada” que parece buscar contrapartida, y a toda costa, puntos de reconocimiento y de identificación; y en segundo lugar, ante agrupaciones sociales “reterritorializadas” en sus espacios, en su comportamiento y sobre todo en su pertenencia a un suelo histórico que las arraigue” .

La base sobre la que se sustenta entonces tanto el diseño como el arte en América Latina es la de re-construir memoria, de recuperar lo ya perdido transformándolo de nuevo, de recuperar si se quiere una identidad construida a partir de un entramado de culturas, pero no una identidad manida en una concepción globalizante, sino partiendo de la autonomía de las culturas, de la diversidad de las mismas frente al fenómeno de globalización. Es por todo esto que algunos diseñadores y artistas presentan en sus creaciones elementos propios de nuestra cultura popular reconfigurándolos, o elementos culturales significantes de una comunidad que se hayan escindidos, que posee movimientos y ritmos discontinuos pero que hacen parte de la cultura Latinoamericana.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


- Hernández, Carmen. Más allá de la Exotización y la Sociologización del arte Latinoamericano. Universidad Central de Venezuela. Texto en pdf
- Camntizer, Luis. Acceso a la Corriente Principal Traducción al español de María Elena Mesa. Texto en pdf
- Castro Gómez Santiago, Teoría tradicional y teoría crítica de la cultura, en el libro Sujeto Cultura y dinámica social. Ediciones Antropos. Bogotá 2005
- Garcia Canclini Nestor, Narrar la multiculturalidad. VI cátedra de Arte Luis Angel Arango el fin de siglo en las artes latinoamericanas. Bogotá 1996
- Montoya jairo, De las memorias a las dramaturgias urbanas. Cultura y Región , Universidad Nacional. Bogotá 2000